Esta es una de las modalidades más modernas del paracaidismo deportivo y que se ha incorporado rápidamente como disciplina en las competiciones. El FREEFLY consiste en un vuelo tridimensional y es posible alcanzar velocidades superiores a los 300 km./h según la postura que de adopte en caída libre.

En esta modalidad, el paracaidista trabaja y combina todas las modalidades, formas y direcciones de vuelo posibles haciendo constantes transiciones de posturas. Pero para llegar a dominar bien esta espectacular forma de volar, es necesario aprender sus posturas básicas:

– Back flying (vuelo de espaldas): es generalmente la primera técnica que se aprende. Saber volar de espaldas de forma estable y controlada es fundamental para dominar las posiciones más avanzadas y realizar un salto seguro.

– Sit flying (vuelo sentado): la postura que adopta el paracaidista es la misma que si estuviera sentado en una silla formando un ángulo de 90º con los brazos abiertos. El cuerpo adopta una posición completamente vertical y el paracaidista puede aumentar la velocidad de caída estirando las piernas y poniéndose de pie.

– Head down (vuelo cabeza abajo): es la posición del vuelo libre más difícil de aprender ya que al volar boca abajo la superficie del cuerpo que ofrece resistencia al aire es menor por lo que la velocidad que se puede llegar alcanzar supera los 300km/h haciendo que cada movimiento que hace el paracaidista puede desestabilizarle o desorientarle. Requiere muchos saltos de instrucción para llegar a dominarlo y sobre todo controlar la posición de forma que el salto sea seguro.

Una vez se aprende las posturas básicas, el paracaidista puede pasar de una postura otra tantas veces como quiera durante el salto, por ello, es una modalidad en auge con muchos adeptos ya que la consideran más divertida que otras, por la posibilidad de cambiar continuamente la postura del cuerpo en caída libre.